Kate Mara se quedó muy asustada cuando supo que debían someterla a una cesárea

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La actriz esperaba tener a su hijo por parto natural y en casa, pero de emergencia le practicaron la cesárea.

Kate Mara reveló en entrevista al podcast Informed Pregnancy que se quedó muy asustada y consternada cuando los médicos decidieron someterle a una cesárea.

La exactriz de House Of Cards esperaba tener a su hijo por parto natural y en casa, sin embargo tuvo que pasar por el procedimiento de emergencia.

La actriz de 36 años y su esposo Jamie Bell dieron la bienvenida al mundo a una bebita el mes pasado y, aunque está encantada de ser madre, ella admitió que se sintió ‘decepcionada y devastada’ por la cesárea de emergencia, porque tenía miedo que algo podría fallar durante la operación.

Kate fue inducida cuando tenía 36 semanas de embarazo porque sufría de colestasis, una enfermedad hepática que puede ocurrir al final del embarazo y potencialmente dañar al feto, pero luego necesitó una cesárea de emergencia después de desarrollar fiebre por la epidural.

“Conozco a muchas personas que han tenido cesáreas que no están planeadas, que no quieren que suceda. Y la mayoría de esas personas, la mayoría mis amigas han dicho: ‘Sólo quería que saliera el bebé. En realidad, estaba pidiendo una cesárea’. Pero para mí, no fue así… Me mantuve realmente calmada durante la mayor parte de esos tres días, pero justo antes de ir a la cesárea, fue cuando más o menos [sentí] la devastación y la decepción de no poder experimentar el nacimiento (…) [Estaba] realmente asustada. Realmente me aterraba lo que eso significaba y lo que podía pasar y todas estas cosas, y luego, por supuesto, estar cansada me hizo sentir mucho más miedo, creo”.

Afortunadamente, el procedimiento fue bueno a pesar de que la actriz experimentó ‘temblores terribles’ debido a la medicación previa a la cirugía, sus ‘ojos rodaban hacia atrás’ y el sangrado excesivo después de eso significaron que necesitaba una transfusión de sangre.

Ella recordó: “Yo estaba como, ‘¿Cuándo voy a dejar de temblar?’. Pensé que mis dientes iban a salir, mi mandíbula se apretó con tanta fuerza por los temblores, y luego pensé: ‘Definitivamente no puedo sostenerla porque no puedo moverme’. Mis brazos estaban trabados. Cuando mi esposo me la trajo y él la sostuvo sobre mi pecho, fue increíble, pero no fue lo que imaginé que sería. Apenas podía mantener los ojos abiertos para mirarla”, justifica.