Alarma en el entorno de los Osbourne: La fragilidad de Sharon y Kelly tras la partida de Ozzy

La hija de Ozzy Osbourne perdió demasiado peso…

La familia Osbourne atraviesa uno de sus momentos más críticos tras el fallecimiento del legendario Ozzy Osbourne el pasado julio a causa de un infarto. Lo que comenzó como un proceso de duelo natural ha escalado a una preocupación generalizada en la industria musical debido a la extrema delgadez que lucen su viuda, Sharon, y su hija Kelly.

La reciente aparición de ambas en los BRIT Awards 2026 encendió las alarmas de amigos y críticos, quienes describieron la imagen de Kelly, de 41 años, como «irreconocible» y «cadavérica», cuestionando si su estado físico responde únicamente a la pérdida de su padre o a complicaciones de salud subyacentes.

Sharon Osbourne, de 73 años, ha admitido anteriormente dificultades para recuperar peso tras el uso de medicamentos como Ozempic, llegando a pesar menos de 45 kilos, una situación que, según fuentes cercanas, generaba gran angustia en Ozzy antes de su muerte. Por su parte, Kelly ha atribuido su drástica transformación a la incapacidad de comer debido a la depresión por el luto.

Sin embargo, personas allegadas sugieren que la convivencia de ambas en Inglaterra tras el funeral pudo haber llevado a Kelly a imitar los hábitos de su madre, exacerbando una fragilidad física que muchos consideran preocupante.

Mientras los otros hijos de Ozzy y Sharon, Jack y Aimee Osbourne mantienen un perfil más discreto, el foco mediático permanece sobre Sharon y Kelly, quienes no han respondido oficialmente a las solicitudes de comentarios sobre su estado. En medio de este complejo panorama familiar, los restos de «El Príncipe de las Tinieblas» descansan en su finca de Buckinghamshire, mientras su círculo íntimo teme que el vacío dejado por el rockero esté consumiendo la salud de las dos mujeres que fueron el pilar de su vida.